Contestando a Rodrigo Amirola por su reflexión publicada en La Circular:


Fernando Martos 12 enero de 2017

 Expongo primero lo que yo he entendido que quiere plantear. Es decir: su hipótesis y las razones que le llevan a una conclusión. Después intento advertir qué razones creo son débiles y que invalidan esa conclusión. Veamos.

 Parte de un artículo de Errejón de noviembre. Del que Rodrigo se hace dos preguntas ¿Qué es ganar para Podemos? y si ¿Podemos ganar? Plantea un escenario general: la hipótesis y diagnóstico de Podemos ha sido superada por las circunstancias; que el día para el que nacimos ya ha quedado para atrás y que Pablo Iglesias admite que los acontecimientos tras la hipótesis fascinante en el origen no nos ha dejado ver que necesitamos nuevos análisis, tareas y proyectos.

 Sintetiza a continuación: Rajoy débil, Bipartidismo sin capacidad de restauración del modelo 78, Podemos única alternativa y se abren dos vías. Y aquí ya entra en el debate que nos tiene atareados: resistir u ofensiva. Para él, la vía de resistir trata de hacerse fuerte en las instituciones y cavar trincheras, que es lo mismo (según entiende) que decir: construyamos un Unidos Podemos y una oposición social. El 15M validó los procesos de participación a la hora de transformar el sentido común pero esa lectura resistencialista del presente nos llevaría a repetir los tics de órganos políticos que no cumplieron con sus tareas históricas.

Para él es preferible la otra vía, la que llama “ofensiva” que ha de ser social, cultural e institucional, con el espíritu de “la ética de la victoria” (ganar, entiendo yo que es lo que prefiere) porque hay posibilidad de seguir creciendo y aunque el 15M validó los procesos de participación sería oportuno aprovechar las conquistas políticas (aprobar leyes) con las que dar alas a sindicatos y a los debates de nuestra sociedad. Que la esperanza está en construir una identidad política amplia que recoja el malestar y sueñe con la trasformación. Que Podemos ha de estar a la altura de los retos del s.XXI y que las contradicciones a las que se enfrenta se resuelven con métodos democráticos como el debate y la pedagogía. Que el partido ha de ser la escuela de la futura vida estatal. Que debemos adelantarnos a la sociedad que viene. Que apliquemos la pluralidad y democracia que predicamos para el país, dentro de Podemos. Un Podemos ganador sin unilateralismos, libres (entendiendo por libre: permiso para hacer política) y que esté de acuerdo en los significados: libertad, igualdad y fraternidad.

Entiendo que al señalar dos caminos, lo que dice de uno sirve para afirmar de lo que carece el otro. Él está a favor del segundo y él piensa que el camino del Podemos Ganador es el adecuado por todos los “Que” señalados de forma resumida por mí.

Ahora mi análisis.
UNO: El texto nace con una cita de Marx que ignoro el sentido total de la misma. Sé que la recoge Gramsci en los Cuadernos de la Carcel sobre la “Cuestión Oriental” de dicho autor. Entiendo que lo que quiere con ello, Amirola, es desestimar la resistencia pues a la larga desgasta más que gana. Es una cita interesada para apoyar su tesis y no la veo justificada. El nombre de Marx por sí solo no ha de ser la bendición para la vía que defiende.

Después parece admitir un determinismo político al que yo soy contrario. ¿Nacimos para el 20D? No. ¿Nacimos para “ganar”? No ¿En verdad usted cree que la hipótesis y el diagnóstico del que partió Podemos no tiene vigencia? Para nada. ¿Las palabras de Pablo indican un déficit, un error, de análisis de la realidad? No.

No hay determinismo. No nacimos con un destino. Nacimos de una realidad que creyó que había que enfrentar al modelo neoliberal otro modelo. Somos la suma de fracciones ideológicas y políticas no todas articuladas en partidos o movimientos sociales. Resultado de unas condiciones objetivas. Personas que hemos ido incluyéndonos azarosamente y que aún faltan muchos por despertar. La labor de Podemos esta en esa suma, no tanto para “ganar” adeptos sino para ayudar a que se genere una mayoría social. 15M y Frente Cívico removieron el terreno, pero yo que estuve, la gente no hacía más que reclamar la organización de un Partido para: cuestionar el Régimen del 78 y el papel de la Izquierda en las instituciones. Luego no se trata de atraer, convencer, ganar, sino de despertar a la gente, sin eslóganes, sino explicando, concienciando, porque el neoliberalismo ha conseguido lo que no ha conseguido ni el fascismo, que ha sido entrar en nuestra vida privada y sustituir nuestros valores humanos por los suyos. Y para ello hay que ser ejemplo en el “que hacer institucional” pero para denunciar su juego porque este país no es democrático, luego sus leyes tampoco, por tanto digamos la verdad.

Somos los que somos, sin complejos, de forma clara exponemos las trampas del Poder, decimos la verdad en la que creemos. Y hay “que defender lo social”. Sí, cavar trincheras, cajas de resistencia, estar con los de Cocacola, Amazón, Gamonal y tantos afectados por las leyes injustas que nunca van a poder ser derogadas si no construimos una base social potente…si no somos ejemplo de esperanza, y así la esperanza no sea una frase. Y para eso hay que construir una cultura de participación. El 15M fue una experiencia de participación insuficiente, necesaria en ese momento, pero la cultura de la participación se hunde de raíz en otros objetivos: un cambio radical del modelo social que afecta a todo y a todos. Un movimiento organizado que protagonice un nuevo hacer colectivo. Eso, compañero, imposible con leyes dentro de este Parlamento Antidemocrático. No obstante hay que resistir en el-ellos, pero conscientes de que hablamos de otra cosa: de la vida cotidiana organizada de otra forma. Y por ende ya no repetiríamos los tics de los partidos antiguos: porque negamos la mayor, este país no es democrático y no participamos en su farsa, al parlamento vamos a declarar nuestra verdad en cada acto. Despierten. Hay otra forma de vivir. Pero ahí está la labor de explicarnos a la gente. Y no olvide usted la complejidad de explicarle algo a este país que es: anumérico, contrario a la excelencia y envidioso. Donde el necio vanidoso campea a sus anchas. Pedagogía de mineros, se necesita. Déjese de portavocías.

Y DOS: Usted sabrá más de fontanerías ahora que Podemos también es una gran empresa con riesgo de replicar las maneras del neoliberalismo a la hora de confeccionar las jornadas laborales. Tendrán ustedes sus cosas que habrá que solucionar, pero mire. Resumido. A todo movimiento llega el día de repensar sus bases sin olvidar el objetivo común. Claro que nace con ello las dicotomías, las disonancias. Dos maneras de enfocar el nuevo tiempo. Eso es así y seguirá siendo, hoy toca. Pero eso se hace en debate interno y sin desdecir la democracia que usted defiende repetidamente como si faltase. Democracia es la magia que permite que una vez discutido y tomada una decisión todos la asumen como suya, y actúan en consecuencia de ese acuerdo, y yo he visto a lo largo de este tiempo que una vez tomada una decisión, inmediatamente se cuestionaba o bien por el método por el que se llegó a ella o por sus etcéteras. Y yo a eso lo llamo deslealtad.

Digo que las redes son una trampa de babel y que no debió darse tres cuartos al pregonero a la hora de tomar ciertas decisiones, menos mal que este país lee poco y los sangrantes chat no llegan más que a la tropa cercana y aún estamos a tiempo de remediar el estriptis: demasiada transparencia es pornografía. Digo que Podemos ya ha recogido el malestar pero no todos los malestarenses viven en Podemos porque la sociedad es compleja y habrá que favorecer ese despertar para los que están más dormidos y eso no se puede desde las Instituciones, hay que visitar las camas.

Habla de retos, yo digo que los retos para mí del sXXI son, (recordando a Fernández Buey):
“Imaginemos un mundo verdaderamente globalizado en el que:
1. Se ha condonado la deuda externa a los países empobrecidos.
2. Se ha establecido una tasa sobre las transacciones comerciales internacionales y sobre los flujos financieros internacionales, una parte de la cual tasa se dedica prioritariamente a la ayuda de los países pobres y de los sectores sociales desfavorecidos en cada país.
3. Se ha reformado la estructura de la ONU, suprimiendo el derecho al veto de las grandes potencias, estableciendo que el ejecutivo tiene realmente poderes ejecutivos, de manera que el voto de cada país representado vale igual y las instituciones económicas internacionales dependen de él.
4. Se ha establecido, en el interior de los países, una renta básica de ciudadanía, de carácter incondicional, es decir, con independencia de otras rentas y trabajos de los ciudadanos.
5. Rige el principio de la soberanía alimentaria de las comunidades por encima de (o junto al) principio de la libertad de comercio.
6. Rige el principio de la libre circulación de las personas por encima de (o junto al) principio de la libre circulación de mercancías.
7. Se ha establecido un nuevo tipo de cálculo económico: no en función del PIB sino en función del desarrollo humano sostenible y teniendo en cuenta la huella ecológica que deja el sistema productivo y el consumo de energías no renovables.
8. Se ha ampliado la idea de sostenibilidad económico-ecológica (con la puesta en práctica de las medidas implicadas) más allá de los actuales acuerdos de Kyoto y se ha aceptado la idea del decrecimiento.
9. Rige el principio de precaución en la investigación y producción tecno-científica. Y eso en el marco de una educación politécnica universal y de carácter humanista.
10. Se ha ampliado la democracia representativa e indirecta que conocemos a la democracia participativa y deliberativa en los diversos ámbitos de la esfera pública (desde el local al global)
11. Se ha impuesto el principio de la necesidad de acción afirmativa para la defensa de todas las culturas, subculturas, lenguas, etc. históricamente minorizadas o en situación de inferioridad.
12. Se ha establecido un acuerdo internacional de desarme generalizado empezando por la destrucción de todas las armas de destrucción masiva (nucleares y convencionales)...”
¿Retos? Tenga 12. Dígame si no somos todos imprescindibles y esto se resuelve a mano alzada.

 Sigo diciendo que… la democracia es un proceso no un fin. Luego no basta con decir que se es democrático como si fuese algo completado, preestablecido y alcanzado. La democracia la hace la gente que participa para imponer e imponerse un orden. ¿Qué orden en más democrático que otro? eso está en función del proyecto de vida que nos propongamos. Se habla de democracia como representatividad, como porcentaje de iguales. Pues tampoco estoy de acuerdo. En democracia y a la hora de la toma de decisiones se producen (y no pasa nada malo) dos cosas: desequilibrio y reversibilidad de liderazgos.

 Desequilibrio porque para un determinado proyecto no vale lo mismo la opinión de cualquiera. Cuando el Papa entra en la farmacia con gripe, vale más la opinión de la farmacéutica que la de los cardenales que lo acompañan. Pero es reversible, interpretando la Biblia tiene mayor peso el Papa. Luego el líder de un proyecto debe tener ese desequilibrio a su favor al menos en el tiempo en que se lleva el proyecto que decidamos debe liderar. Luego Pablo tiene razón en su postura. Que alguien cree que es mejor otro camino, deberá liderar el proyecto y, si sale elegido, desde ese desequilibrio reversible dirigirlo.

 Digo que el partido no ha de ser escuela de nada porque la verdad es cuestionada permanentemente, ser ejemplo no es ser escuela pues ello es atribuirse una superioridad que no tenemos, ni somos Cáritas (y esto es un aspecto en nuestra contra, pero no podemos ser Cáritas). No creo que debamos adelantarnos a la sociedad, porque no “somos”. El individuo no sabe lo que “es él” sino por medio de la actividad. Por eso no hay sociedad que adelantar, no existe, hay que hacerla, y no con leyes, con actos, por eso bajarse a actuar en la realidad social, pero no porque seamos escuela, sino porque sólo haciendo en sociedad somos pueblo. Tampoco es libre el que tiene permiso para hacer política, qué horror, es libre el que tiene el sustento asegurado. No queremos igualdad para todos, porque no somos iguales, queremos igualdad para que nadie, su sustento, dependa de los demás, y como contrapartida por ello la persona tenga la obligación ética de participar en las decisiones desde la razón y no desde los intereses agónicos impuestos por la supervivencia (aquí el tema de los puestos de trabajo que no pueden estar sujetos al agonal del sueldo, pero esto es hiperdelicado) .

Y fin. Estar de acuerdo en los conceptos igualdad, libertad y fraternidad… forma parte del debate eterno de la existencia humana, como cada cual tiene su idea de estos conceptos, ello nos lleva al debate permanente, no por ello malo, pero hay que hacerse a la inestabilidad. El mundo en el que vivimos es cosa creada por nosotros, todos somos responsables, en qué medida actuemos y qué sentido acordemos para con esos tres conceptos (ya que el mismo no lo vamos a tener y habrá que conciliarlos) determinará cómo será nuestra sociedad y cómo será Podemos. El ethos sin hybris que decía Aristóteles.



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