Fantasmas y los niños
Hacemos mal abandonando a los niños al miedo de los
fantasmas. Y mal obedeciendo al Imperio que impone sus fiestas de consumo que
están vacías de elementos simbólicos construidos en comunidad. Y mal
permitiendo que entren en la escuela, porque es nefasta su influencia sobre la
Memoria. El fantasma es la memoria de nuestros antepasados. Sin Pasado, sin
Memoria, con miedo a los Espíritus, les abandonamos al presente sin
referencias, sin posibilidad de psicoanálisis social o personal. El fantasma es
de los nuestros, vuelve para recordarnos que algo queda por hacer, o a exigir
que se repare la injusticia que ocurrió en el pasado, o el daño al inocente
indefenso y que sólo en una nueva sociedad tiene reparo. España está llena de
fantasmas. Aparecen cada día para advertirnos que “La Conquista”, “La Guerra
Civil”, “El Terrorismo”, “La Identidad Nacional” aún no están “en paz”. Debemos
coger de la mano a nuestros fantasmas y enfrentarnos con ellos a nuestras
contradicciones. Ver, con horror pero con entereza, la Memoria que no debe
disfrazarse con un halloween : la flor de la ceniza.

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