Francotiradores tertulistas
Es costumbre ahora, de francotiradores tertulistas, repasar
lo que dijeron los políticos con la intención de subrayar una contradicción.
Eso es la “trampa de la coherencia”. Mejor sería preguntarle qué ha cambiado,
en tal realidad, que le ha hecho modificar su primera opinión. No se puede
valorar posturas sino dentro de una realidad, si la realidad cambia o cambia el
conocimiento de ella es obvio que cualquier político inteligente debería
cambiar su opinión. Sin embargo eso hoy se penaliza o se provoca. Se provoca
cuando se le exige al político que se posicione, a veces con preguntas
imprecisas o manipuladas. Si responde, la respuesta se guarda pero ya sin la
pregunta, con lo que el político consciente de que ha dado una respuesta explícita
a un problema normalmente complejo es posible que en el futuro la mantenga,
para no caer en el problema de la contradicción, aunque ya no sea la respuesta
que hoy daría a tal cuestión. La calidad democrática se resiente con estas
prácticas tan habituales en las tertulias, y si nosotros no las advertimos, nos
entrampan.

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