Votantes Votdespués




Votantes y Votdespués: a propósito del calentamiento global sobre los pactos de gobierno

Quizá somos muy exigentes con nuestra democracia y debamos asumir que con ella no podemos matizar nuestro voto después de las elecciones, y sin embargo hoy se exige. Si la democracia es un instrumento que nos damos para la participación en lo público, analizando el instrumento obtendríamos el catálogo de posibilidades que nos ofrece para la construcción política y nos responderíamos al Problema. 



Evidencias que cuentan con alto consenso

.- Uno ve el papel que llamamos voto y comprenderá que carece de matices. Votamos a un partido. Pero en el voto no vetamos a otro. No podemos decir con quién queremos que pacten.

.- La lista votada está cerrada y el número de representantes obtenidos se entiende que lo son en orden de la lista. Podría no ser así, pero lo es.

.- El sistema de Distritos que da dos diputados mínimo por Provincia favorece el voto útil y el desequilibrio territorial. Digamos que nos tuerce el voto y perdemos sensibilidad para con los problemas reales: votamos a ganador, no a defensor de nuestras ideas.

.- La barrera del 3% y la Ley  D’Hondt quizá no sea la fórmula más adecuada.

.- El recuento y los datos llevados a las actas, no hay año que no dé problemas. Un sistema que no parece responder a los retos de transparencia. 

.- Los procesos electorales dependen muchísimo de los medios de comunicación. Son, casi, el único campo para  el debate y exposición del programa. Programa que el votante confiesa no leer, ni tener intención de evaluar si hubo razones para llevarlo a cabo o no.  

                                                   
Despejamos incógnitas

Lo que parece claro, por tanto, es que nuestra democracia es un fideicomiso: transmitimos nuestro derecho a decidir a un candidato para que él lo haga por nosotros y determine lo que nos conviene. Lo hacemos porque no sabemos, porque no queremos, porque no nos dejan otra alternativa. De esta forma de elegir se derivan formas de gobernar y detentar la autoridad.

                                                            Derivadas

1º derivada: Es este modelo el que lleva a la política a ser o una profesión o una misión. Hay quien ve el poder como botín y la política es una profesión de Gestión de Miedos Ajenos. Hay quien lo ve como oportunidad para una sociedad justa y de iguales, y la política es una Misión de Justicia Social. 

2º derivada: Hoy el llamado Centro Político está muy desplazado a la derecha, podemos votar a una autodefinida izquierda que en realidad actúa como derecha.

 3º derivada: Los que están por el botín se unen hasta donde la matemática le permita repartirse el tesoro con una fórmula en la que todos ganen. El Sistema se lo legitima. Y los Tres Poderes, independientes o no, se lo sancionan positivamente. No caben quejas.

4º derivada: El problema surge cuando un partido, que se autodefina de izquierdas pero que va por el botín, tiene que concretar un pacto con otro que está por la justicia social. ¿Regatea con propuestas de izquierdas que ganarán el afecto frágil de la gente pero sabiendo que eso le enemistará con el fuerte efecto del capital? ¿ Está por la política de los inversores o por la política de la igualdad, de la laicidad, de una política exterior diferente, de la escuela pública, de la vivienda pública, de la gestión pública de los servicios sociales? ¿Sus decisiones coherentes con su programa van a ser respaldadas por ciudadanos bien informados o aprovechadas por la oposición y los medios con desinformación premeditada e implacable? 

5º derivada: Mantener el modelo de democracia nos obliga a respetar los plazos y fórmulas que establece. No somos Votdespués y no podemos influir con nuestros cabreos de bar, mensajes y emoticonos, en decisiones a las que hemos renunciado como Votantes. Sólo seremos otra vez votantes, si no llegan a un acuerdo.

6º derivada: La negociación de los pactos del gobierno es exclusivo de los representantes políticos y exigen opacidad. Es el único momento en que el Cuarto Poder de los Medios de Comunicación se transforma en espectador pasivo y ello afecta a su deseo de espectacularización. Su reacción puede ser negativa para la sociedad pues intentará crear conflicto, dudas, desasosiego, polémica… con la “rabiosa actualidad", cuando en verdad se requiere respeto, silencio y opacidad. Sólo se debe hacer público cuando se cierre el pacto. Los Medios añaden un estrés innecesario que a la vez tizna a la política de mangoneo lo que en otras esferas se llama diplomacia.

Resultado: nuestra expresión ciudadana y la expresión política, son desiguales

¿Algo ponía en nuestra papeleta que les obligue a entender que con el voto queríamos (votdespués) que se construya un gobierno decantado hacia políticas de justicia social? 

¿O que al PP, Cs y Vox, por poner ejemplo local, nuestro voto les obliga a un pacto para que en Castilla y León, y en Zamora, mejore la sanidad, que no seamos la provincia con más agricultura transgénica, que los niveles de envenenamiento del agua potable se corrijan, que se invierta en educación pública atendiendo la singularidad rural de nuestro territorio? 

¿La derecha puede poner presidentes y alcaldes en minoría absoluta al mando de las instituciones, y la izquierda no? 

¿Ni siquiera, a la izquierda, se le admite que lo haga en la proporción que representa cada partido del pacto? ¿De los grupos parlamentarios en el pacto, es sólo el más pequeño el que desea un ministerio? 

¿Nadie entra a analizar si determinado pacto garantiza o no las políticas sociales, si es que son las que queremos? 

Conclusión

   Si les hemos votado a los que han salido elegidos, se tendrá que respetar nuestra voluntad. Si la forma de votar no nos gusta, hagamos para cambiarla. Si la manera de participar no nos conviene, hagamos por mejorarla. Si, que no se cumplan los programas, debilita nuestra democracia, exijamos que se cumplan.  Pero que se sepa que la telepatía política no funciona, se contaran papeletas y no ondas mentales si volvemos a votar. El Cuarto Poder de los Medios es una rehala, en su mayoría, para azuzar a los votantes a elegir un precipicio sin salida: la vuelta del bipartidismo. 

  O cambiamos el sistema de elecciones, de representación y de decidir el voto, o vamos a tener política para rato, pero de la que suministra el Sistema: espectáculo y noticias falsas. 


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