Votad contra Madrid (solo una tesis)
Votad contra Madrid (solo una tesis)
Sobre las últimas elecciones
a los dos parlamentos autonómicos, exponer solo una tesis. Creo que los términos son conocidos por muchos,
pero trato de asociarlos de otra manera.
Primero creo que el
número de votos mayoritarios evidencia que, en estos dos territorios, más del
50% es nacionalista. La única incógnita a despejar de este paréntesis es si el
PP de Galicia es igual a los nacionalistas vascos y catalanes.
Creo que quienes
están cerca de los temas nacionalistas pueden estar de acuerdo con que el PP podría
llamarse PNG si no tuviera copado ese nombre el BNG. Es una de las autonomías
asimétricas (Constitución 1978), con lengua propia, y con estatutos semejantes
al vasco y al catalán. Que el mismo Feijó definió como Nación sin Estado. Cosa
que VOX, que conoce la clave porque viene del PP, utiliza en campañas
electorales para acusarle de nacionalista contra España, y aunque el ABC sale a
achicar agua, basta repasar el debate en dicho periódico (1) que, por mucho que
fragmenten, va a ser que algo de razón tiene VOX.
Si es cierto que el
autor del himno gallego, Eduardo Pondal, también escribió glosas patrióticas
como la que figuran en este ensayo, despreciando al resto de España con
calificativos racistas (2), parece que el PP Gallego no reniega de esa supremacía.
Y si hasta Fraga la definió como länder, su “Baviera en ciernes” la
llamaba; abrazando a Fidel Castro por encima de las ideas pues los dos eran
gallegos; o siendo de los primeros en acertar en campaña con eso de: vota a los
tuyos, a un gallego como tú (3). Creo que hay suficientes análisis publicados
de la política gallega para creer que el PP gallego no es nacional sino
nacionalista.
No lo señalo como crítica.
Solo digo que el voto del domingo no es al PP nacional, sino al nacionalista
gallego. No veo ni efecto coronavirus como gestión, ni un nuevo bipartidismo en
ciernes, ni un adocenamiento de los votantes que olvidan las políticas
sanitarias. Sencillamente voto a los míos y entre nosotros ya nos arreglaremos.
Y si tenemos que confinar, ya lo haremos nosotros, los gallegos, que ya sabemos
sin que Madrid, el Estado, nos diga cómo. En esa pelea anda Torra, porque no ha
tenido elecciones, que de haberlas hubiesen arrojado el mismo resultado. Anda
Torra más preocupado de quién decide el confinamiento, que de las razones para
ello.
Estos dos
nacionalismos ganadores ayer, que también ganarían los de Cataluña de haberse
celebrado (no los quiero llamar de izquierdas y de derechas porque creo que no
estarían bien definidos), con sus distintas sensibilidades dentro de sus
territorios, tienen en común el desprecio a toda centralidad, a todo el poder
constitucional que se desarrolla desde ese centro legislativo, porque lo sienten
como la cortapisa para su desarrollo pleno como naciones. Sentimiento que ayer
se corroboró como mayoritario entre sus gentes.
PSOE, PP, PODEMOS,
Cs, representan, para estas naciones, al Estado, y la defensa de una
Constitución que nada les interesa. Por eso sus resultados obtenidos como terceras
fuerzas. Por eso que ninguno se haya apropiado de los votos de los demás.
Y de aquí la segunda
parte de la ecuación. La desaparición o merma de Podemos en esos parlamentos
creo que no son el fruto de desavenencias internas o pérdida de ilusión. Los
ideales de igualdad y sociedad justa, ni se crean ni se destruyen. Gravitan sobre
energías con la fuerza capaz de atraerlos. Y la fuerza atractiva para
enfrentarse a una idea limitadora de España, que en su día atrajo grupos hacia
Podemos, la encuentran ahora en los nacionalismos. Las dificultades de Podemos
para liderar el proyecto en Galicia, País Vasco y Cataluña, no son causados por
divisiones, lo que divide son las decisiones tomadas para enfrentarse al dilema:
Defender el derecho de las naciones (como las reconoce la Constitución, no se
olvide) junto con el proyecto de nación de naciones. El problema dificilísimo
para orquestar el derecho a decidir con la construcción de una república federal
simétrica. Lo imposible de reunir a independentistas locales y republicanos
humanistas. Que les hace quedar en una tierra de nadie, donde si defiendes propuestas
que lleven a revisar con sinceridad la raíz de sus identidades más conflictivas:
la dictadura, el terrorismo, la corrupción mafiosa, el 3% …, el resultado es tu
suicidio político. Pero si te abstienes en una votación, desde esa neutralidad
justificada, permites al nacionalismo privatizador sacar su presupuesto, como
pasó en Cataluña.
La estrategia,
aparentemente única, que fue sugerida por Anguita de utilizar la defensa de la Constitución
y otros símbolos para enfrentarse a la extrema derecha y a la derecha extrema, obliga
a tomar el centro, alinearse en el constitucionalismo y a fotografiarse con
Madrid al fondo. Madrid que es el enemigo clarísimo de cualquier esperanza
nacionalista, dicho por el papel que así le otorgan.
Por eso, creo, que
los votos mayoritarios del domingo son contra Madrid, contra los Partidos con
proyectos integradores, contra los constitucionalistas, contra la monarquía y su
ejemplo de España, y contra toda intención de centralizar en un núcleo duro las
decisiones para todo el territorio de las organizaciones políticas.
¿Se puede
aprovechar la materia de estos nuevos centros de gravedad para la construcción
de una realidad federal, solidaria, entre iguales, que encuentre una razón
compartida de pertenencia, para dar el paso a un nuevo proyecto de país con su
nuevo proceso constituyente? No lo sé. Por ahora, parece que las estrellas se apagan
con facilidad y una materia oscura separa a las galaxias.

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